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Imagen del Enigma-Taller de ilustración y poesía

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Brion Gyson_caligrafía y escritura asémica

A mediados de octubre, en la Casa de la Literatura, este cónsul dictará un taller en el que se reflexionará de manera práctica sobre las relaciones entre la expresión plástica y la poética. Revisaremos casos prácticos e identificaremos las dinámicas empleadas para la ilustración de libros de poesía.

El origen de este taller es la exposición Exposición: la historia del libro literario en el período 1920-1970, un pretexto para reflexionar sobre la edición y el formato libro.

La intención es generar una pequeña antología artesanal de poemas ilustrados a lo largo de las sesiones.

En este taller, organizado también por el Centro Cultural de Bellas Artes, revisaremos las obras de Javier Sologuren (principalmente su colección Forma y Poesía), Guy Levis Mano, William Blake, Antonin Artaud, Henri Michaux, René Char, Jorge Eielson, César Moro, Carlos Oquendo de Amat, Stéphane Mallarmé, Enrique Bustamante, Vladimir Herrera.

Si eres ilustrador, estudiante de arte, diseñador gráfico o editor y tienes libres las tardes de 6 a 8 pm los días 17, 19, 21, 24, 26 y 28 de octubre de 2016, solo tienes que llenar el siguiente formulario que se recibirá hasta el miércoles 12 de octubre al mediodía. La publicación de resultados será jueves 13 de octubre en la web de la Casa de la Literatura. Hay en total 20 vacantes.

Publicación original

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Eielson en festival

 

gardalisAyer arrancó con fuerza el II Festival de Poesía de Barranco. Este cónsul tuvo la grata misión de realizar un breve pero sentido homenaje a Jorge Eielson a manera de invocación o rito de pasaje; luego vendrían cuatro mesas de fulminante poesía, en particular la mesa de cierre que incluyó dos pesos pesados: De Ramos e Hinostroza. El detalle lo consigna Plectro aquí.

Fue muy inspirador recibir a tanto amante de la poesía que abarrotó la Posada del Ángel, antiguos seguidores de Eielson pero también recientes poetas extranjeros que participarán en el Festival que se reencontraron o encontraron con la obra de Jorge.

Leímos algunos textos y fragmentos de cartas escritas entre 2001 y 2003 desde Gardalis dirigidas a un tal Carlos Estela:

el tema del encuentro es en verdad uno de los grandes temas, uno de los que más me apasionan. Hay en esas llamadas coincidencias, una ecuación cósmica que me sobrecoge y al mismo tiempo una suerte de divino ludismo que juega con nosotros, con las cosas, con los astros, con los átomos y con todo el universo. ¿por qué existe la vida en lugar de nada? ¿por qué las medidas del planeta tierra, la distancia del sol y de la luna, la gravedad y la edad de nuestro mundo son los que son y no otras?

[Puedes descargar un PDF con los dos fragmentos aquí.]

Esta lectura nos permitió conversar frescamente de algunos detalles latentes en la personalidad de Eielson así como en su obra.

La invocación es leerlo, leerlo, volver a leerlo… desnudos e ilimitados.

Grandes augurios para este Festival que llega a su segunda edición recargado, siempre impulsado por el gestor cultural Mario Bendezú, a quien le agradecemos su esfuerzo apasionado.

 

CarlosEstela_II-Festival-de-Barranco_Eielson_2_blog

 

 

 

hommage à Moro

Este texto fue preparado para su lectura durante el homenaje a César Moro realizado en el marco del I Festival de Poesía de Barranco a petición de su organizador, Mario Bendezú.

Aquella noche se inició con una lectura del poema Lettre d’amour a dos voces simultáneas en francés (Carlos Estela) y en castellano (Rocío Fuentes), en la versión de E. A. Westphalen.

 

homenaje a Moro Festival de Barranco nov 2015foto: M. Bendezú

Vuelvo a ti en vuelo sobre la ciudad atizada solo por el recuerdo de un sol, contra el pavimento en que se estrellan mis sienes repetidamente, sobre este suelo húmedo de lágrimas nocturnas que los otros astros diseñaron para el diluvio aquel del luto de la Luna de Cáncer…

vuelvo a ti como las olas que amas, con la sublimación del fantasma, con el mismo dolor por tu dolor y pasión por tu pasión, con el sigilo del puma y la leche, con oda parricida, con rito de tinta de trafalgares que son trochas transitadas por tus cascos de tortuga elegante y grandiosa

vuelvo para que volvamos los que aquí yacemos como piedra, para despertar memorias, para patear falsos poetas, para traducir constelaciones, para lanzar este fragmento de universo a sus oídos hábitos conciencias…

tú, velocísimo de oro, vello de hierba, hiedra que te hieres, acción sin reacción, ser invisible como los milenios que palpitan bajo tierra las sombras de esta urbe horrible, debajo de las barbas y los arcabuces, falto de abecedario abandonaste tu lengua, tu sexo, tu continente en pos de la patria poética, del suelo sempiterno, el ritmo constante de los cuerpos celestes…

llegan a mí estas palabras con el mismo vértigo que impulsó la bella roca que golpeó a André en la Costa Verde de Lima, la primera vez que lo hiciste sangrar con tu presencia volcánica que destierra obispos a punta de las plumas que expele tu rifle alado

llegan como un dictado continuo desde las entrañas del tiempo, antes de tu tiempo, después de nuestro tiempo, fuera de nuestro tiempo… porque la verdad no tiene dueño, tú pararrayos; porque el golpe es grito, la gruta garganta, el pulmón presa…

elevo la voz y miro mi reflejo trastornado sobre el agua

FESTIVAL homenaje Moro

La mejor profe del mundo

Ha ganado un millón de dólares por ser la mejor profesora del mundo -se trata del Nobel de la Educación, el Global Teacher Prize. Nancie Atwell entregará íntegramente este monto al Centro para la Enseñanza y el Aprendizaje (Center for Teaching and Learning) que fundó hace 25 años y donde enseña a estudiantes y profesores por igual. Necesita cambios estructurales, algunas remodelaciones y, sobre todo, libros. “Esto es una cosa de la que nunca tenemos suficiente” –asegura.

Es curioso que esta profesora -que es capaz de hacer leer 40 libros al año a sus pequeños (frente a los ocho u nueve que leen el promedio estadounidense)- no haya pensado nunca ser profesora. Se topó con un aula casi por error, como una segunda opción, sin embargo, se sintió enamorada del salón y de los estudiantes a primera vista.

¿Cuál es su receta? Dejar que los chicos escojan lo que quieren leer y escribir. Los chicos incluso recomiendan lecturas a otros chicos como ellos desde la página web del colegio. Ella sabe que debe exponerlos a la mayor cantidad de culturas y tradiciones como sea posible durante el año escolar. En este sentido celebran el Año Nuevo Chino, el Día de los Muertos, Ramadan porque lo que quiere ella es “…que conozcan y se apasionen por la sociedad entera y no solo por la pequeñísima porción a la que están expuestos aquí en el área rural de Maine”.

Al ser cuestionada por la educación tradicional en su país, Atwell es bastante crítica. Asegura que se les ha estado pidiendo a los profesores que sean técnicos y que lean y ejecuten un guión que ya no es válido. Siente que todo lo que cuenta son las métricas, los análisis y las pruebas nacionales más que las lecciones aprendidas y los libros leídos.

Ella, por su parte, solo quiere ver cambios significativos en la vida de sus estudiantes. Eso vale mucho más que un millón de dólares.

Enlaces

La mejor.- Noticia sobre el galardón entregado a la profesora Atwell en el diario británico The Guardian.

40 al año.- Los estudiantes de la profesora Nancie leen 40 libros al año. Superan de lejos el promedio en Estados Unidos.

Imágenes del cambio.- Mira tú mismo cómo los estudiantes de esta profesora disfrutan de la lectura y escritura en el aula.

La teatralidad según Roland Barthes

¿Qué es la teatralidad? Es el teatro sin el texto, es un espesor de signos y sensaciones que se edifica en la escena a partir del argumento escrito, esa especie de percepción ecuménica de los artificios sensuales, gestos, tonos distancias, sustancias, luces, que sumerge el texto bajo la plenitud de su lenguaje exterior. Naturalmente, la teatralidad debe estar presente desde el primer germen escrito de una obra, es un factor de creación, no de realización. No existe gran teatro sin una teatralidad devoradora, en Esquilo, en Shakespeare, en Brecht, el texto escrito se ve arrastrado anticipadamente por la exterioridad de los cuerpos, de los objetos, de las situaciones; la palabra se convierte enseguida en sustancias.

 El teatro de Baudelaire. En: Roland Barthes. Ensayos críticos. Buenos Aires, Seix Barral, 2003. p. 54

El diez de la décima

Las nuevas generaciones de estudiantes peruanos siguen declamando a Nicomedes. Cómo has cambiado pelona o A cocachos aprendí… son algunas de sus décimas que continúan declamando  nuestros jóvenes. Y es que cada décima o poema de Nicomedes Santa Cruz cuenta una verdad, transmite la sabiduría de lo popular. Allí están la chica pretenciosa que se aliena y abandona el verdadero amor, el antiguo estudiante que recuerda estampas de su vida escolar, el padre que le enseña al hijo cómo zapatear, las denuncias frente a la intolerancia, la discriminación, la opresión de la oligarquía… es decir, un abanico de personajes y situaciones del acervo popular, de nuestro imaginario social. Todo esto transmitido con el empaque de la “décima”, una sencilla y efectiva fórmula que asegura rima y ritmo, que nos invita alegremente a declamar o cantar.

Santa Cruz, quien naciera un 4 de junio de 1925 (Día de la Cultura Afroperuana, en homenaje suyo), rescató y adaptó este género a sus anchas con pulcritud formal y lo puso de moda. Pensamos que algo de su cautivadora personalidad y su ánimo extrovertido tuvo que ver en el éxito que tuvo en vida. Estas características heredó a su descendencia tanto como las habilidades para la expresión artística.

Ahora, Ediciones El Nocedal nos da la oportunidad -después de por lo menos cuatro décadas- de revisitar la obra de este gran artista peruano. Existen múltiples usos que podemos darle a sus textos en el aula. A primer vistazo son útiles poderosos para trabajar la inclusión, la diversidad, la identidad. Evidentemente, desde el área de Comunicación, se puede incidir en la poesía, la retórica, el aspecto formal del género “décima”, las variedades del habla castellana, ejercicios de declamación… incluso se podría pensar en poner el reto a los estudiantes y ponerlos a hacer versiones de las décimas a ritmo de hip hop o rap.

Conocemos de tu creatividad. Ponla en práctica en el aula y no dejes de contarnos cómo te fue. Igualmente, no dejes de asistir este jueves 24 de julio a la Feria Internacional del Libro (Parque de Los Próceres – Jesús María) a las 8:00 pm, se presentará el libro y un grupo de decimistas revivirá la tradición que hizo popular don Nicomedes.El-diez-de-la-décima---INTERIORES

Escritura penitenciaria para el mundo

En el mes de abril, Miguel Coletti, co-fundador de manofalsa desarrolló otro taller de escritura creativa en el penal de Carquín en Huacho. Fue en el contexto del proyecto Bibliotecas en Contexto de Encierro que tiene la Biblioteca Nacional del Perú. Ya han sido varias sesiones en diferentes penales del departamento de Lima e innumerables las satisfacciones. Aquí se evidencia marcadamente el éxito de la democratización de la escritura. Nos tropezamos constantemente con personas que piensan que sus vidas no podrían ser nunca materia de oficio literario. Sin embargo, cuando se cruza este umbral (la mayoría de las veces impuesto por la escuela, los medios y algunos tristes escritores con baja autoestima que pretenden alcanzar cierta “identidad” o “status” a través de la literatura) todo fluye.

Hemos empezado, desde hace algunas semanas, a compartir algunas de estas joyas que los internos compartieron con nosotros. La metodología empleada hace ya casi un lustro por este laboratorio chalaco de la edición, diseño y escritura, permite perder el miedo a la hoja en blanco y se ve potenciada con las ilustraciones que, casi en su totalidad, realizan nuestros talleristas en los penales.

La difusión de estos textos se ha multiplicado pues, al parecer, muchos tienen interés en este tipo de producciones sinceras con un sustrato vital que supera enormemente al de cualquier escribidor publicado en transnacional. En este sentido, los amigos de Global Voices tuvieron a bien traducir al inglés y replicar uno de estos textos brillantes: Mosca.

Manténganse al tanto de manofalsa para más noticias desde el encierro.

Manofalsa-en-Global-Voices

Fatídico ambiente literario

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En 2007, entre las esquirlas de las páginas culturales del diario comerciante, una entrevista a Sybila Arredondo*, la última pareja de Arguedas. El entrevistador -un viejo desde el vientre- muy interesado en sustantivos propios, pregunta: ¿Quiénes diría usted que eran sus mejores amigos del ambiente de la literatura?

“Ambiente de la literatura” se fija en mi mente y casi puedo escuchar una voz grave, pastosa salir de una boca que huele a formol y sahumerio. Ante esto, la jugada limpia, calmada y sencilla de Sybila quien le suelta un poco de la “carne” que alimenta al periodista, los nombres literarios, pero también de científicos sociales, lingüistas, educadores PERO, revueltos, los músicos y qué músicos, contracadémicos: Máximo Damián, Jaime Guardia… a quienes admiraba y de quienes fue amigo Arguedas.

No podemos negar la legitimidad de su curiosidad, sin embargo, me hubiera gustado que le preguntase una de estas: ¿Por qué cree usted que la obra y la figura de Arguedas no ocupa la dimensión que verdaderamente posee? ¿Por qué no existe un busto en alguna avenida que lleve su nombre (actitud que tanto le ha complacido a este país para recordar lo ¿memorable?)? ¿Qué clase de mezquindad o de interés ideológico o político persiste para evitar que el año de su centenario no sea consagrado oficialmente a su nombre? ¿Por qué el “ambiente literario”, que los intelectualoides contra los que habla Reynoso insisten en mantener, no acepta que no ha habido trayectoria literaria parecida en nuestro país que culminara, como la arguediana, en un maravilloso desafío estético y social como El zorro de arriba y el zorro de abajo?

*En: “El Dominical. Suplemento de El Comercio” Lima, 27 de mayo de 2007.

ubicación del gesto por César Miro

… y acorde final con las seis voces sonoras de la guitarra limeña afinada entre dos manos ardientes; árbol de savias tibias y nido hondo para el sueño de los gorriones enamorados del alba. Acorde con la octava alta que marca el índice aprisionando el mástil como un puente de sangre encendida, puente idéntico al que salta la guitarra dislocada del río para transportar sus voces hondas de naranjos y de malvas. El río es la guitarra templada para el seis por ocho de marineras y festejos; la voz de arcilla y de metales agudos, va orillando la fiesta que danza su danza en el “palmero, sube a la palma”, en el “romero, santo romero”, en la aclimatada saña norteña que tiene sabor de amanecer galaico, de copla que repite: “al undeiro le da… al undeiro le da…

                                                                   * * *

Las palabras quieren traducir el contenido, la esencia del gesto. La búsqueda del perfil propio va dejando una estela de emociones, una ráfaga de sonidos, de ritmos y en la trayectoria dilatada va quedando el alma viva, el acento inconfundible de lo limeño. Acento definido en el pregón herido de lejanías; en la pupila expresiva de aceites oscuros de la tapada tradicional; en el adobe de las tapias como ríos disecados; en la voz unánime de la muchedumbre desbordando los cauces de la superstición y de la fe; en la hierática tristeza del habitante secular desconcertado de inesperadas transformaciones; en la síntesis armoniosa de dos culturas, de dos sangres, de dos mundos.

                                                                   * * *

Y está el acento en la síntesis, que no en los valores aislados de lo español y de lo autóctono. Está en la confluencia del pasado y del presente, en la forma criolla y mestiza que habla de un idioma propio, distinto y nuevo. El acento nos llega desde el fondo de los siglos y encarna, en transmigración de maravilla, en las voces vivas del presente. Negar lo que se fue quedando atrás es como tener los ojos ciegos para lo que está siendo, para lo que está naciendo con destrucciones y muertes se tiñe la flor abierta donde alienta, anida y se refugia el gesto. La flor que es afirmación y es síntesis. Por eso es válida la conjugación de todas esas voces y aun de la voces remotas que apenas conservan una amenguada resonancia en el tiempo. Y el tambor nervios del caballo de paso, que golpea la tierra como el corazón pequeño de los pájaros, se confunde en la noche con los timbales que marcan su galope sordo desde la colina suave del Campo de Marte sobre la muchedumbre silenciosa, mientras el rasgo nuevo concurre a la definición vigorosa del gesto.

El río hace rodar su rueda de agua desde los cerros altos hasta el mar. Y en cada vuelta de su rueda habla la Ciudad del Rio Hablador.

                                                                   * * *

Los olivares reproducen la densa tonalidad de las aguas profundas, con las mismas sales y los óxidos que medran en la plata vieja. Los olivares de troncos dolorosos tienen la edad incalculable de los metales soterrados bajo los muros donde las penas se duelen de su olvido. En el tronco nudoso, desordenado, arrugadísimo, queda inscrita la partida de nacimiento de la Ciudad del Río Hablador. Verde como la carne traumatizada del Cristo agobiado de ex votos y de púrpuras, la mancha brumosa de los olivares extiende un espejo antiguo donde parecen estarse mirando los siglos. Los olivares son los árboles que nadie ha visto nacer, que nadie sabe cuándo reverdecen, que están siempre viejos, con una senilidad que toca los límites del prodigio hay un aliento de austera y depurada nobleza en esa fronda que es como un humo de piedras, como un rebaño de elefantes dormidos; en esa fronda grave y somera de los olivares que tiene algo de árboles traídos desde la luna y trasplantados y aclimatados sólo en las tierras nostálgicas, en las tierras lunares. Por eso tienen ásperos troncos atormentados y dan un fruto oscuro y amargo, pequeño, nocturno, triste, negación de lo que los demás frutos de Dios representa y sugieren. Y hay un dejo de tierra seca en toda la planta inevitablemente centenaria, un sabor de cielo nebuloso y seco también, de taciturnidad de indio reconcentrado y gitano melancólico. Que por algo vinieron de tierras donde los llevó, a su vez, la morería, con los acentos del “cante” y la sombría adustez de la raza crecida sobre la yerma y parda extensión de las arenas del desierto.

                                                                   * * *

He aquí la síntesis, el acorde, la voz aislada y acaso desapercibida donde se funden todas las voces. He aquí la alegoría, el signo individual que concreta y reúne los otros rasgos, las líneas dispersas del gesto. En el árbol cargado de años está la representación del espíritu y el acento de la sugerencia permanente, algo así como el símbolo totémico de la Ciudad del Río Hablador. El hombrecito anónimo ha visto el árbol, se ha mirado en él como en un espejo de plata verde. El caballo de barro llena el valle de su casco numeroso, de su espuma de sutiles encajes, de su relincho que tiene un sonido de conchas que se quiebran. Y en esa identificación del hombre y el paisaje, en ese equilibrio de los colores y de las formas, del idioma del agua y de los nombres que va diciendo el viento; en esa multiplicidad de ángulos, de latidos, de ritmos que se funden en un solo compás, en una sola voz única y duradera, enriquecida de sus propios ecos, yo encuentro el gesto de mi ciudad.

 

César Miro. La ciudad del Río Hablador. Lima, Editorial Nuevos Rumbos. Col. Escritores de Lima. 1959. pp. 89-93

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