Thomas Somerscales
Thomas Somerscales

Cada uno elige como hacer la guerra pero existen los caballeros como Grau y los otros, los salvajes, los que no tienen honor o piensan que el honor se puede ganar con bajeza. A continuación, este cónsul replica la misiva enviada por el almirante peruano a la viuda de su equivalente chileno, Prat, con la que envía sus prendas (entre estas, su espada, que para cualquier bárbaro supondría un trofeo de guerra) y sus condolencias personales. Asimismo, Grau evitó atacar los barcos chilenos cuando estos se ubicaban próximos a las costas habitadas por civiles, recogió a los náufragos de la Esmeralda… La respuesta de la viuda es igualmente elegante, valerosa y bella. Entiende perfectamente el contexto y sobre su pérdida y dolor reconoce el gesto generoso de nuestro héroe.

Monitor “Huáscar”, Pisagua, Junio 2 de 1879

Dignísima señora:

Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla En el combate naval del 21 próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la “Esmeralda”, fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria. Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas.

Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor.

Miguel Grau Seminario

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