No pensé regresar exactamente un año después a Tarapoto. Ayer casi; invitados a participar en el Día del Logro del colegio Ofelia Velásquez. Solo un par de días bastan para enamorarse de su jugo de uva, de su tierna cecina, el cariño empalagoso del sol y los amigos…

La sensación de cercanía se debe a la relación virtual que mantengo con algunos profesores y alumnos de aquel plantel; principalmente con Aurora, secreta impulsadora de nuestro PerúEduca. Sigo sus logros académicos, deportivos, estéticos y así me recuerdan el sentido de la palabra “esperanza” y la confianza que todavía le debemos a la educación pública.

Entonces, volver para realizar una asistencia técnica que anime a los profes a escribir, documentar, compartir su realidad utilizando la vía digital, sumada a la premiación de los Educapuntos como Institución Destacada en el uso de la plataforma eran el regalo perfecto de cumpleaños.yumbatos-Tú

La fascinante intriga era en ese momento aquella otra premiación en Yumbatos, muy cerca del Pongo de Caynarachi, en Lamas, camino a Yurimaguas.

Mi cumpleaños lo celebré con Ofelinos y sus magníficos regalos de pura amistad. La joroba también, ya en el cole con todos aquellos estudiantes que siempre me impresionan por su seguridad, por su transparencia, su alegría y sus conocimientos y que esta vez tocaron para mí con su buena banda y celebraron el premio exactamente como se debe, sintiéndolo como el reconocimiento total, como un logro de cada uno de los miembros de la comunidad ofelina. Yo, que me siento parte de ella, fui ganador también.

Fui doblemente premiado en este viaje. Los Educapuntos también nos llevaron al pongo para premiar al profesor Julio con una computadora portátil -él esperaba una tableta- que llena un gran vacío. Si todo sale como lo previsto, en un mes, cuando llegue Internet, dejará de viajar a Tarapoto, una hora y media, para entrar a PerúEduca. Esta condición no le impidió obtener el primer puesto.

Julio me anticipó el cariño de su colegio, de la gente, el ágape, la belleza del paisaje pero nada comparable con la realidad del estar allí. La mesa de autoridades locales se situó frente a la cordillera Escalera. Sobre la losa hirviente danzaron joviales los jóvenes con la sonrisa e inspiración que la ciudad no ha llegado a quitarles. Más allá los colegas docentes, algunas madres. Todos saludando el premio de Julio, emocionados, orgullosos; auguran buenos tiempos. Ven que el esfuerzo, la dedicación, tienen premio.

Testigo de esta algarabía, siento que mi premio es el mejor.

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