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Luego de una noche altiplánica… en el amanecer tardío de algún fin de semana reencontré a Jesús Alegría devorando la manofalsa #2 sentado en el muro del estudio que alquila para enseñar ballet en la ciudad de Puno. Antes lo había cruzado en la Lima que abandonó sabiamente hace ya varios años para instalarse al sur, al pie del lago más alto y dinamitar la escena cultural a su modo. Él me dijo que se consideraba un “agitador cultural”. Yo lo he visto y quiero ser así de grande. Batirse contra los abusos cometidos por las fuerzas armadas, la iglesia, las demás instituciones culturales… Ha invadido las calles puñenas más concurridas con sus personajes e intervenciones y dejado atónitos, curiosos y reflexivos a los indefensos transeúntes. Es organizador del festival de danza más alto del mundo desde su asociación Yanavico.

Antropófago al mango. Primo de manofalsa. Eco prehispánico. Es capaz de soltar a su Miss Proletario en plena fiesta de La Candelaria, más como cuestionamiento que como denuncia porque así entiende que debe ser el arte. El documentalista Raúl Cartagena Chunge acompañó a tal bizarra miss… aquí más de mil palabras…

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