un querido amigo me hizo saber hace varios años que la duración de las piezas de ballet, en los orígenes de la danza clásica, se determinó a partir del tiempo que les tomaba extinguirse a las velas que iluminaban las salas de la corte. El arte supeditado a las condiciones del mundo real, pensé. no creo que haya nada de malo en ello.

sin embargo, una cosa es adaptarse a las circunstancias. armonizar con tus instrumentos, con tu materia prima. no me molesta que el ojo humano esté teniendo este desarrollo y protagonismo acelerado y que los objetos artísticos (por ejemplo, un libro) entiendan, digieran y afronten esta circunstancia (y exista el e-book, para seguir con nuestro ejemplo).

otro es el tema que el ganador del premio Rómulo Gallegos en su edición de este año, 2013, Eduardo Lalo, pone en el tapete. en declaraciones que recoge Andina, Lalo se lanza contra las grandes editoriales. la nota parafrasea al autor portorriqueño:

Lalo mencionó que las editoriales se plantean publicar un libro de tantas páginas, de tal tono, formato, temática, pensado para entretener al lector durante un tiempo determinado.

esto que denuncia Lalo, huele a obsolescencia programada, a fast-literature… es tristemente serio como el ejército de promotores, críticos y demás carroñeros de las letras que confeccionan estos nuevos clásicos, tan impactantes como Shakira o Justin Bieber.

esperamos que Lalo nos comente más sobre este tema en la Feria Internacional del Libro de Lima.

Entrevista original con Eduardo Lalo.

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