Una joya empolvada sobre alguna manta plástica en una calle húmeda del centro de Lima… No es el primero y espero no sea el último libro de Francisco Izquierdo Ríos que me encuentro de esa manera en las librerías de suelo que no en las modernas que nos ofrecen libros de autoayuda y narrativas de escritores con proyección internacional… Maestros y niños apareció en la colección Primer Festival del Libro Pedagógico dirigida por Omar Zilbert Salas en 1959 y es un conjunto de nueve narraciones que me transportaron automáticamente a mis años viajando entre colegios rurales. El texto que comparto con ustedes, y es tan solo un bocado del libro en cuestión, condensa muy bien la instantánea que decenas de niños peruanos dejaron en mi corazón y considero siempre urgente sembrar en la mayoría de peruanos que desconocen la realidad diaria del ande nuestro. 

                                                                                                                                  Niños de Totora / Cusco (Foto: Carlos Estela)

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ESCOLAR ANDINO por Francisco Izquierdo Ríos

Muy tempranito habrás salido niño de tu frígida alquería, que a esta hora, antes que salga bien el sol, estás llegando al pueblo, rumbo a la escuela. Vienes con la desnuda cabeza iluminada de gotas cristalinas, así como tu poncho, gotas de perlas que en el camino, a su paso, te obsequió la rosada aurora.

Muy tempranito habrás salido niño de tu frígida alquería… Cuando estaba amaneciendo, cuando la franja azul blanquecina del alba temblaba en la crestería del Ande, cuando por todas partes se alzaba la neblina en multitud de randas níveas y blondas. Y has venido por el camino florido, embelesado ante el canto de los pájaros alegres, oyendo el delicioso murrmurar de los arroyuelos, mojando en sus frías aguas tus piececillos curtidos de tanto andar; y has venido haciendo correr vacas y caballos, sorprendiendo tímidos venados, que a tu paso escapaban veloces por los apretados bosquecillos, así como perdices, que volaban haciendo mucho ruido con sus alas mojadas.

Vienes niño con el pantalón arremangado hasta las rodillas, envuelto en luz de aurora y en dulces melodías… ¡Oh, niño, es el Encantado Valle de tu Infancia que así trajinas!

Vienes con tu alforjita azul al hombro, donde junto con tus cuadernos y libros traes tu oloroso quimingo, que comerás al mediodía, saliendo de la escuela, bajo los nogales d elas afueras del pueblo, porque a esa hora no puedes retornar a tu choza; retornarás sólo al atardecer, y por tus travesuras en el camino llegarás todavía a ella con las sombras de la noche, bajo la inmensa gloria de los luceros…

A veces, cuando caen aguaceros torrenciales y crecen las quebradas del camino, te quedas en la banda sin poder pasar, mirando correr las turbulentas aguas, sentado en una loma con tu alforjita azul de siempre al hombro. Y de allí vuelves a tu choza del cerro, cansado de esperar que mermen las aguas… ¿Qué culpa tienes entonces tú, niño, de no haber asistido a la escuela?… A veces, cuando por las tardes se desencadenan tempestades en el pueblo, con viento, relámpagos, rayos, truenos y lluvia, tampoco puedes volver a tu alquería; entonces pides amparo en alguna casa de la vecindad y te quedas a veces también sin comer…

Los árboles y pájaros del camino ya te conocen, pues aquellos mueven sus ramas alborozados a tu paso, y éstos cantan más entusiasmados cuando te ven… Y si por alguna circunstancia no vienes o no te vas, te extrañan…

Amaneceres y atardeceres trajinan tu sendero; cinco años, si no es más, niño tienes que hacer florecer tus pisadas en él, en un afán constante de ida y vuelta, con tu alforjita azul de siempre al hombro, en la que junto con tus cuadernos y libros traes tu oloroso quimingo, que al mediodía, aunque ya frío, comerás bajo la sombra perfumada de los nogales de las afueras del pueblo.

Izquierdo Ríos, Francisco. Maestros y niños. Cuentos. Primer Festival del Libro Pedagógico. Lima, THESIS / La Confianza, 1959. pp. 54-57.

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