“La manipulación consciente e inteligente de los hábitos organizados y opiniones de las masas es un importante elemento en la sociedad democrática. Aquellos que manipulan el mecanismo oculto de la sociedad constituyen un gobierno invisible, que es el verdadero poder que gobierna nuestro país. (…) Somos gobernados, nuestras mentes moldeadas, nuestros gustos formados, nuestras ideas sugeridas mayormente por hombres de los que nunca hemos oído hablar. En casi cualquier acto de nuestras vidas, sea en la esfera de la política, de los negocios, en nuestra conducta social, o en nuestro pensamiento ético, estamos dominados por un número relativamente pequeño de personas que entienden los procesos mentales y los patrones sociales de las masas. Son ellos quienes manejan los hilos que controlan la opinión pública”

o

“La ingeniería del consenso es la verdadera esencia del proceso democrático, la libertad de persuadir y sugerir”.

son conocidas frases de Edward Bernays, tal vez el más conocido teórico de las relaciones públicas; provienen de dos de sus textos más difundidos Propaganda (1928) y La ingeniería del Consenso (1947).

Bernays, curiosamente sobrino de Freud, parece haberse influenciado por los descubrimientos del tío al punto de utilizarlos para sus fines de construcción de una determinada consciencia o inconsciencia colectiva. La entrada correspondiente a Bernays en la Wikipedia en inglés (nótese que el contenido es notablemente reducido en la versión castellana) reconoce su participación en la “venta” de la idea de la Primera Guerra Mundial en EE.UU. y otros estupendos negocios como la popularización -contra el tabú generalizado- del cigarro entre el público femenino.

Este mañana friolenta me tropecé con estas dos citas determinantes que claramente describen el concepto que los grupos de poder tienen en mente cuando hablan de democracia: control total sobre nuestras mentes y decisiones.

Hace unos días recibí encantado como siempre a Verónica Zondek, estupenda poeta chilena, quien me hizo una intensa entrevista. Una pregunta que me pareció crucial me obligó a seleccionar un evento histórico social que piense haya sido determinante en mi actividad creativa… Allí navegaban opciones como la dictadura oriental del sucio ingeniero, la guerra civil en nuestro país, el control de los medios, la banalización de los mentes, el avance del modelo liberal… y es decididamente este último el que pienso responsable de todos los otros. Responder a esta pregunta me permitió entender las anteriores vinculadas a los detalles formales, los residuos estilísticos, los temas, las afinidades, los gustos… al mismo tiempo que reafirmarme en la concepción del lugar del artista frente a la castración y la dominación que sufre el ser humano actual bajo el yugo de la cultura dominante.

Ahora termino para seguir tratando de desemascarar a mentes malévolas como las de Bernays con otra cita, esta vez de Goethe, tan desconfiado como siempre de esta suerte de bonanza económica, de libre acceso a la información, de esta utopia estamos más comunicados que nunca: “No hay nadie más esclavizado sin esperanza que aquellos que creen falsamente que son libres”.

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