hace algunos años la podredumbre del Fujimorismo hizo a moreferarum repartir este volante que toma prestadas algunas frases de Moro y Westphalen que nos ayudaron a describir el asco que asesinos mafiosos nos hicieron tragar 10 años y pretende extenderse un quinquenio más. ¿curiosidades? del destino hicieron que hoy después de tanto tiempo -evidenciado en la impresión orgánica del moho sobre el papel- encontrase un pequeño lote deste volante planfetario que tristemente retrata de nuevo la misma historia…

Bestia babeante

La bestia se arrastra babeando entre la mierda y el barro

Es un espectáculo bastante triste contemplar los síntomas de una putrefacción moral, la suciedad de un personaje hinchado de una vanidad pueril y de una estúpida pretensión de superioridad o, siquiera, de valor. Fujimori no guarda ningún pudor, no tiene ningún inconveniente en mostrarnos por entero su bajeza; la vileza de su última actitud es bastante característica. ¿O es que él cree que recién ahora se revela la farsa? ¿Que la verdad puede ocultarse con chillidos, golpes al pecho, calumnias y falsedades? ¿Que alguien puede sentir otra cosa que lástima y asco ante un ser ya bastante adulto y que, sin embargo, no puede contenerse y defeca delante de todos? ¿Hay algo más infantil que creer que porque se cierran los ojos los demás desaparecen?

Sus declaraciones tienen el mismo valor que las de cualquier estafador. Cuando una persona trata de engañar y de engañarse, sin duda ha de preferir las aguas turbias, llevando a todas partes su pegajosa viscosidad, todo su humorismo, todo lo grotesco y ridículo de su pretensión. ¿O es que quiere que lo imaginemos con un chupón en la boca, cubierto de mocos y babas y llevándose los testículos a las narices?

La mitad de este país, corrompido y descompuesto por la inmundicia contagiosa y el embrutecimiento que se le ha inoculado, ha caído en la trampa. Fujimori, muy orondo, hace ante ella sus pequeños juegos de prestidigitación. Ahora, la fuerza de la juventud indignada se disuelve, confusa y contradictoria, entre los gases y la inmediatez de su visión y propósitos, jugueteando sin una cabeza visible, ante la bestia de baba, poseedora de todos los medios y armas, y ante el inepto Toledo, que se revela incapaz de asumir el liderazgo decidido y efectivo que se le exige. Esta clase políticamente ignorante que somos, se contorsiona grotescamente entre pequeños golpes entusiastas y llantos pacificados, desorientada y perdida, inútil.

El confusionista, engendro de gesto dictatorial, imbécil folletinista de magazine, no puede merecer sino el desprecio y la burla, nada más que mierda, mierda y mierda, simplemente mierda total. Podemos suponer, sin embargo, que aún guarda otras gracias. Quiere convertirnos en seres semejantes a sus colaboradores, micos gesticulantes que gustan de introducirse el dedo en el ano y que chillan y se masturban cuando colocan una faja en el pecho del monstruo y escriben sobre ella: “Fujimori, el más grande presidente del mundo”.

Ya que no podemos avanzar, sólo nos queda un camino digno: la resistencia feroz. No va a haber una rebelión que nos saque de este callejón, pero podemos gritar y exhibir la putrefacción que nos rodea y golpea. Quizá al hurgar en la mierda podamos extraer algo con que liberar a las conciencias sometidas a la propaganda de las alcantarillas.

La principal arma de la bestia es la ignorancia paralizadora: abramos cabezas para echar a andar los cerebros y el reptil tendrá que devorar, él solo, toda la mierda con la que nos caga y se deshará en un hedor de pus, llagas y carne reventada, cuando ni sus secuaces, hinchados por la misma coprofagia, sean ya capaces de continuar la actual ostentación vergonzante de su voraz e inmoral apetito por los excrementos.

Los tentáculos y la mierda se van a extender más allá de Fujimori. La única posibilidad para remontar la destrucción moral y espiritual del país es la de dedicarnos por mucho tiempo a la reeducación propia y de los demás sujetos para convertirnos en ciudadanos. Educarnos y limpiarnos: dignidad, conciencia y percepción. La única revolución posible es la de la educación.

Fujimori ha conseguido que por un momento hablemos de él: ahora aquí lo dejamos de nuevo pudriéndose en la mierda que tan abundantemente despide y revolcándose entre los gusanos que con ansiedad lame*.

*Se han tomado algunas frases de Vicente Huidobro o el obispo embotellado de César Moro y E.A. Westphalen.
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