Quizás el más popular grupo musical marroquí, Nass El Ghiwane es familiar para quienes estuvieron atentos a la banda sonora de La última tentación. Nass El Ghiwane representa la historia de aquellos muchachos de un barrio pobre que se hicieron leyendas vivientes.

 

A principios de los setentas sus letras contestatarias consecuentes con sus orígenes marginales y su música hipnótica construida a base de los fragmentos impredecibles de la música norafricana entregaron a millones de personas aquello que buscaron sin saber.

 

Apelando a su propia diversidad y quizás unidos por la inconformidad estos cuatro actores/músicos revitalizaron la música marroquí explorando en las fuentes primarias, despertando cantos sufís y bucólicas plegarias dormidas en el inconsciente colectivo. El resultado fue sin duda sorprendente: el título del documental de 1981 sobre la banda, Trances, describe muy bien lo que Nass El Ghiwane consigue entre los espectadores.

 

Aquí una traducción del francés de un fragmento de Nass:

 

“Tú que me interrogas, / No me preguntes lo imposible, / Mi frente porta mi historia, / Ninguna envidia me tienta, / Solo la ruptura y el exilio.” –dice una de sus letras. El tiempo que viví entre árabes y bereberes migrantes en Francia tratamos juntos de descifrar el exilio compartido. Yaouad, Lahcen, Yousef, Sidhi, Abderrahamane y también Randam llevaban en la frente su historia.

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