Ir al Callao de noche… tema para otra entrega. Quedémonos en el viaje, por la marina, me topo con el flamante edificio EDELNOR, mega-monstruo de los que veremos cada vez más en lima abriéndose paso entre los restos de árboles herederos, antiguas avenidas, casas de personalidad apabullante. Sin embargo, mi preocupación es la luz.

Esta nueva mole de EDELNOR es un despilfarro intolerable de energía. Al parecer las luces de todo el edificio se encienden a las cinco de la tarde y no son desactivadas sino hasta las siete u ocho de la mañana del día siguiente.

Irónico y sádico parece ser el mensaje de EDELNOR… por un lado sus paneles publicitarios anuncian que Cuidar el medio ambiente es nuestra responsabilidad, sin embargo, por otro, este armatoste sobre ilumina innecesariamente este escondido rincón de san miguel.

Es curioso que pocas horas antes de ver esta burla haya asistido a la exposición sobre los glaciares que comenté en el post anterior. En pocos años, el agua de estos apus helados llegará escasamente a la ciudad y sin duda, su caudal no será suficiente para impulsar nuestros adoradores dínamos, bobinas, marcapasos. Quizás entonces la terca creatura humana pueda ver.

Solía pasar más a menudo por la marina y ver este ogro gigante pero cubierto con grandes telas negras, me gustaba más así porque me hacía recordar a los paquetes de Christo; pienso que así, envuelto como antes, nos avergonzaría menos.

Anuncios